Estás aquí
Inicio > Cultura > Diez motivos para utilizar una bicicleta eléctrica

Diez motivos para utilizar una bicicleta eléctrica

 

No es una sorpresa que la bicicleta eléctrica esté creciendo en popularidad. La tecnología avanza, los precios bajan y el mayor inconveniente de una bicicleta, pedalear, ya no es tan imperativo.

Lo que comenzó como un pequeño nicho de mercado es ya una tendencia, en Alemania circulan ya 2,5 millones de bicicletas eléctricas. En Madrid, el sistema de alquiler municipal cuenta con unas 2.000 y cada vez se venden más motores aplicables a bicicletas tradicionales. Estos son 10 motivos que explican su éxito:

 

1. Los beneficios para el medio ambiente

No podríamos empezar una lista de las ventajas de la bicicleta eléctrica si no fuese así. El medio de transporte predilecto para los concienciados con su huella de carbono, la bicicleta eléctrica aúna dos características que están cobrando cada vez más relevancia: la tecnología y la reducción de emisiones.

 

2. Las cuestas

Todos nos hemos lanzado, con mayor o menor éxito, cuesta abajo con una bicicleta. El éxtasis de la velocidad, la adrenalina, el viento zumbando en los oídos, ver como aumenta la velocidad sin tener que hacer más esfuerzo que aumentar la aerodinámica… Júbilo que decae rápidamente al descubrir que todo lo que se baja se tiene que subir después. Con los motores eléctricos, las cuestas son menos imponentes.

 

3. También se suda

El hecho de que nos ayude un motor eléctrico no significa que ya no volvamos a pedalear nunca. Cada ciclista tiene la posibilidad de decidir hasta qué grado se involucra en la propulsión. Los usuarios de bicicletas eléctricas las usan tres veces más frecuentemente -y para distancias más largas- que las convencionales que están cogiendo polvo en trasteros.

 

4. Otra forma de ir al trabajo

La bici eléctrica es perfecta para desplazamientos inferiores a 10 kilómetros, realizando los trayectos con rapidez y sin sudar demasiado. Ofrecen la posibilidad de hacer ejercicio mientras se disfruta de la brisa en la cara y sin atascos. Varias empresas ofrecen subvenciones a sus trabajadores por kilómetro recorrido en bicicleta.

 

5. Cansa menos, duele menos

La asistencia eléctrica hace que nuestros músculos no tengan que esforzarse más de la cuenta, y la carga en rodillas y ligamentos sea menor. Por ello, personas que no han hecho ejercicio en mucho tiempo o quienes estén en rehabilitación por lesiones son los usuarios perfectos para ponerse en forma con ellas.

 

6. Nivelar el campo de juego

Las bicicletas eléctricas son como las pistolas: las desigualdades físicas se suplen con mecánica. Los motores hacen que las diferencias en el rendimiento de los ciclistas no sean tan determinantes en excursiones conjuntas y aseguran que los ritmos sean equiparables. Se acabó el esperar a que llegue el último falto de fuelle.

 

7. Asequibles

El gasto que supone un coche es considerable. No solo el precio del vehículo en sí, sino mantenimiento, combustible, seguro, impuestos, parquímetros… Gastos que no existen con las bicicletas eléctricas, cuyo mantenimiento es sencillo -y divertido-. Se estima que el coste por 100 km de una bicicleta supone 0,25 euros.

 

8. Movilidad absoluta

Muchas veces los trayectos están limitados por nuestro vehículo. “¿Y qué hago con el coche?“, nos hemos preguntado muchas veces conductores cuando nos presentan un plan que nos atrae. Las bicicletas están permitidas en el transporte público y pueden atajar por rutas poco convencionales. Los conductores mirarán con envidia como cruzamos un parque mientras ellos avanzan metros en un atasco.

 

9. Una para cada gusto

El mercado está desarrollando constantemente nuevos modelos de bicicletas eléctricas para cualquier necesidad. Ya sea una pequeña ayuda para las cuestas empinadas o un modelo extremo capaz de llegar a los 90 kilómetros por hora; un paseo tranquilo o una ruta off-road con saltos, encontraremos una que nos satisfaga.

 

10. La diversión

Desde su invención, la bicicleta ha sido uno de los vehículos más populares para cualquier edad. Y es que es innegable, es divertida. Un vehículo que es prácticamente la menor expresión mecánica posible, que permite al ciclista sentir el control total sobre ella.

Muchas sonrisas se han tenido en el sillín, y ver que los adelantamientos son rápidos y sin esfuerzo, ver que las pendientes no hacen que pierdas la respiración, notar el empuje del zumbido eléctrico en la rueda o ver que eres más rápido que los coches dentro de la ciudad solo consolidan a la bici como la verdadera reina.

Miguel Valerdi on FacebookMiguel Valerdi on InstagramMiguel Valerdi on TwitterMiguel Valerdi on Youtube
Miguel Valerdi
Comunicologo, fotógrafo, taquero y bien chingón.
Miguel Valerdi
Miguel Valerdi
Comunicologo, fotógrafo, taquero y bien chingón.
Top